lunes, 7 de agosto de 2017

Como una estrella fugaz



Puede tratarse de una boda,
de aquel viaje que siempre quisimos hacer,
de un concierto que llevamos mucho aguardando.
Acercarse al instante que uno ha esperado
durante tanto tiempo
es una emoción llena de intriga,
como quien avanza en la hondura de una cueva
al fondo de la cual se encuentran pinturas sagradas.
La proximidad y la espera forman ya parte del hallazgo,
le agregan la tensión de lo anhelado.

Mas el hecho sucede apenas sin darnos cuenta:
fulgura, casi deslumbrador,
pero todo sin detenerse; y luego pasa,
se aleja para siempre, dejándonos en la sombra
de lo que de forma tan breve ardió.
E igual que lo habíamos visto venir de lejos,
ahora nos da la espalda y lo vemos marcharse
con ese desasosiego de no saber cómo es posible
que duren tan poco las estrellas fugaces.

lunes, 17 de julio de 2017

Flor intacta



El azar es una divinidad
que siempre ha tenido mala fama:
la llamamos, despectivamente, caprichosa.
Sin embargo, es probable
que tenga sus propias leyes;
lo que pasa es que nadie las conoce,
así que todo nos pilla por sorpresa.
Y qué bueno es que así sea,
que vivamos por desconocimiento,
al albur de un futuro ignorado
y bello como una flor que se resiste
a ser deshojada a destiempo.

martes, 27 de junio de 2017

Escribir



Mientras paseo, me alimento, converso o leo,
entretanto cualquier cosa que hago,
la poesía me ronda exigiendo nuevos versos,
el trazado de unas líneas que cobren sentido
en un papel, sea el que sea.
A cada momento, un pensamiento
me atraviesa con la eficacia de una taladradora,
cuya broca no para de entrar en mis sienes.

              ¡Qué decir del instante
en que buscando las palabras el poema me encuentra!,
como cuando superas la escarpada ladera y ves el mar:
pulsa todo el aire con su luz y talla el mundo,
igual que un profesor rasga la oscuridad con tizas blancas.

Escribir es una carga
                 y el modo en que se extienden mis alas;
volar, viendo por encima de mí mismo;
inventar un nuevo sueño e inaugurar otra obsesión.

miércoles, 7 de junio de 2017

Una manera de mirar



Sólo el paso de los años
nos enseña una manera de mirar el mundo
que lo absuelve y nos conduce en él
por un camino desahogado.
Se requiere que el tiempo sepulte
la impaciencia de la juventud
para ver en la aparente insustancialidad de las cosas
una arquitectura mágica de detalles
a los que no se busca explicación.
Envejecer trae un consuelo de piedad,
una entrañable simpatía por cada porción
exigua del milagro de existir el mundo.
En la simple transparencia del agua,
el verdor de la hierba o la irisación de algunas nubes,
sorprendemos una paz orfebre
en que todo es poca cosa y nada más se necesita.

viernes, 19 de mayo de 2017

Quimera



No era posible que existiera…, pensé.

No que no existiera la belleza,
pero es que son tan pocas las que oprimen
como una mano en la garganta…
Fue una aparición tan magnetizadora
que todos nos sentimos extraños:
una mujer, contoneando sus curvas,
entró en el ascensor
a la manera que un ángel entra en los sueños.
Imantados en su campo de atracción,
nadie podía sustraerse de mirarla.
Horizonte y frontera de otra realidad,
horadó con su hermosura
todo el ruido de nuestras conversaciones.
Y, en medio del silencio, de repente,
inopinadamente (¿quién podía esperarse algo así?),
expelió una ventosidad
                     que hizo añicos la quimera.

En verdad, no era posible que existiera…

jueves, 27 de abril de 2017

Paralizado entre el miedo y la nada



Si no te dije nada fue
para no arrepentirme de mi osadía,
por eso no te dije nada;
por eso luego me arrepentí,
por no haberte dicho nada,
por mi cobardía.
Palabras que van al limbo
de las palabras nunca dichas;
o si dichas, clandestinas,
dichas cuando nadie te escucha.

Alguien alzó una muralla infinita
en el centro de mis designios:
a un lado el pensamiento y al otro la voluntad,
quedando ambos condenados
al distanciamiento perpetuo.

Todo lo que pude conseguir
no sé lo que fue: nunca estiré los brazos
para ver qué podía alcanzar;
siempre con la carencia de las decisiones no tomadas,
con el miedo anticipado al fracaso,
mientras los días, inmóviles, corren a gran velocidad.

Congelado en el fuego de una pasión estática,
me oculto tras de la noche.
Allí, en el anonimato que ella me concede,
formulo mis nuevos propósitos, mis valentías a deshora,
hasta que viene el sueño,
ese hueco entre las determinaciones nocturnas
y la quimera en que se convierten al alba:
convicciones vaporosas, voluntades hechas de niebla
que se disipan a la luz del día.

Todo esto, confesiones que no consuelan
más de lo que dura pensarlas.
Y diría tantas cosas…
Pero me quedo callado,
paralizado entre el miedo y la nada.

martes, 11 de abril de 2017

Gota a gota



La vida es como esa taza de desayuno
que coges todos los días
y que, sin saber uno cómo,
se te escurre y queda hecha pedazos.
Así rompiste tú, con tus manos torpes,
la fragilidad de la alegría, consumiste
toda la luz que había dentro de su luz
y quedaste retenido en este umbráculo
de la desgana y el tedio, pasando
a formar parte del grupo de los extraviados,
de los extraviados siempre en cualquier sitio,
de los marineros perpetuamente en tierra
y sin embargo bogando entre aguas desconocidas,
perdido en la espesura de un bosque sin árboles,
abismado en los confines de estar vivo.
Desconfías ya de todo y todo te parece inútil
en su utilidad: los años te han ido enseñando
que nada se aprende con los años.
Es la sagacidad de tu instinto, que te advierte
del error siempre seguro. Gota a gota
se desangra tu cuerpo y se va agrandando el vacío.