martes, 27 de junio de 2017

Escribir



Mientras paseo, me alimento, converso o leo,
entretanto cualquier cosa que hago,
la poesía me ronda exigiendo nuevos versos,
el trazado de unas líneas que cobren sentido
en un papel, sea el que sea.
A cada momento, un pensamiento
me atraviesa con la eficacia de una taladradora,
cuya broca no para de entrar en mis sienes.

              ¡Qué decir del instante
en que buscando las palabras el poema me encuentra!,
como cuando superas la escarpada ladera y ves el mar:
pulsa todo el aire con su luz y talla el mundo,
igual que un profesor rasga la oscuridad con tizas blancas.

Escribir es una carga
                 y el modo en que se extienden mis alas;
volar, viendo por encima de mí mismo;
inventar un nuevo sueño e inaugurar otra obsesión.

miércoles, 7 de junio de 2017

Una manera de mirar



Sólo el paso de los años
nos enseña una manera de mirar el mundo
que lo absuelve y nos conduce en él
por un camino desahogado.
Se requiere que el tiempo sepulte
la impaciencia de la juventud
para ver en la aparente insustancialidad de las cosas
una arquitectura mágica de detalles
a los que no se busca explicación.
Envejecer trae un consuelo de piedad,
una entrañable simpatía por cada porción
exigua del milagro de existir el mundo.
En la simple transparencia del agua,
el verdor de la hierba o la irisación de algunas nubes,
sorprendemos una paz orfebre
en que todo es poca cosa y nada más se necesita.

viernes, 19 de mayo de 2017

Quimera



No era posible que existiera…, pensé.

No que no existiera la belleza,
pero es que son tan pocas las que oprimen
como una mano en la garganta…
Fue una aparición tan magnetizadora
que todos nos sentimos extraños:
una mujer, contoneando sus curvas,
entró en el ascensor
a la manera que un ángel entra en los sueños.
Imantados en su campo de atracción,
nadie podía sustraerse de mirarla.
Horizonte y frontera de otra realidad,
horadó con su hermosura
todo el ruido de nuestras conversaciones.
Y, en medio del silencio, de repente,
inopinadamente (¿quién podía esperarse algo así?),
expelió una ventosidad
                     que hizo añicos la quimera.

En verdad, no era posible que existiera…

jueves, 27 de abril de 2017

Paralizado entre el miedo y la nada



Si no te dije nada fue
para no arrepentirme de mi osadía,
por eso no te dije nada;
por eso luego me arrepentí,
por no haberte dicho nada,
por mi cobardía.
Palabras que van al limbo
de las palabras nunca dichas;
o si dichas, clandestinas,
dichas cuando nadie te escucha.

Alguien alzó una muralla infinita
en el centro de mis designios:
a un lado el pensamiento y al otro la voluntad,
quedando ambos condenados
al distanciamiento perpetuo.

Todo lo que pude conseguir
no sé lo que fue: nunca estiré los brazos
para ver qué podía alcanzar;
siempre con la carencia de las decisiones no tomadas,
con el miedo anticipado al fracaso,
mientras los días, inmóviles, corren a gran velocidad.

Congelado en el fuego de una pasión estática,
me oculto tras de la noche.
Allí, en el anonimato que ella me concede,
formulo mis nuevos propósitos, mis valentías a deshora,
hasta que viene el sueño,
ese hueco entre las determinaciones nocturnas
y la quimera en que se convierten al alba:
convicciones vaporosas, voluntades hechas de niebla
que se disipan a la luz del día.

Todo esto, confesiones que no consuelan
más de lo que dura pensarlas.
Y diría tantas cosas…
Pero me quedo callado,
paralizado entre el miedo y la nada.

martes, 11 de abril de 2017

Gota a gota



La vida es como esa taza de desayuno
que coges todos los días
y que, sin saber uno cómo,
se te escurre y queda hecha pedazos.
Así rompiste tú, con tus manos torpes,
la fragilidad de la alegría, consumiste
toda la luz que había dentro de su luz
y quedaste retenido en este umbráculo
de la desgana y el tedio, pasando
a formar parte del grupo de los extraviados,
de los extraviados siempre en cualquier sitio,
de los marineros perpetuamente en tierra
y sin embargo bogando entre aguas desconocidas,
perdido en la espesura de un bosque sin árboles,
abismado en los confines de estar vivo.
Desconfías ya de todo y todo te parece inútil
en su utilidad: los años te han ido enseñando
que nada se aprende con los años.
Es la sagacidad de tu instinto, que te advierte
del error siempre seguro. Gota a gota
se desangra tu cuerpo y se va agrandando el vacío.

domingo, 26 de marzo de 2017

Playa de otoño



Un verano fugaz
que sólo duró hasta septiembre.
No lo vimos llegar
y pasó sin despedirse.
Nos lo debimos beber
de un sorbo.

Y supongo que fue parecido
a tantos otros,
con un sol imperioso
llenando las playas de gente,
la inmovilidad de los días
(días de luz extensa)
bajo su tiranía de calor,
alguna que otra tormenta
palideciendo la alegría de los bañistas,
tardes de agradable melancolía
y noches de ensueño…

Escribo estas letras desde una playa vacía,
abandonada ya
a la suerte del otoño;
una playa que tiene algo de cine clausurado,
en el que ya se proyectaron
las escenas aquí rodadas.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Silencio perpetuo



Estoy insomne en el vértice de la noche
y un ángel - ¿quién sabe si un demonio? -
aletea silencio sobre la ciudad dormida.
Su susurro, sus palabras incomprensibles,
extienden más negrura en lo hondo de lo oscuro,
en su quietud vertiginosa, en su verdad inhóspita.
No es más que el indicio de la perfección de su mutismo,
de cuando llegue la muerte y borre cualquier atisbo
de eco o sonido y reine el silencio perpetuo,
sepulcral, inexorable, de no existir.